¿Mente agobiada? Técnica del borrado

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Bloquear a personas tóxicas y dejar espacio libre de toxinas espirituales, emocionales y de salud es una estrategia de supervivencia para terminar relaciones no saludables.

En algún momento de nuestras vidas hemos hecho uso del botón bloquear amigos en las redes sociales.

En ocasiones es solo cuestión de higiene y hasta necesario. Aunque ya no lo es tanto cuando se convierte en la fría estrategia para terminar una relación efectiva o una amistad. Pero también hay causas fisiológicas que se nos escapan a la gran mayoría.

Por eso vamos a darle un repaso a la anatomía de la memoria y comprender su funcionamiento.

Anatomía de la memoria

Para comprender cómo se graba en el cerebro una experiencia traumática primero debemos señalar que la memoria es plástica y no funciona como una grabadora o una cámara.

Esto quiere decir que las personas no podemos recordar hechos, sino aquello que pensamos y sentimos acerca de una experiencia del pasado.

Pero, si no funciona como un archivo audiovisual, ¿cómo trabaja la memoria? ¿Se limita el cerebro a rellenar los huecos de las cosas de las que no se acuerda? ¿Son fiables entonces nuestros recuerdos?

“Saltándonos las clasificaciones clásicas y aburridas de memoria episódica, autobiográfica o de trabajo, lo que todas ellas tienen en común es que ningún tipo de memoria es una caja fuerte, sino que cambia con el tiempo.

Aquello que recuerdas acerca de tu último encuentro conmigo, es decir, aquello que pensaste y sentiste, no ocurrió exactamente así, sino que se va refrescando con nueva información acerca de mí, y tu cerebro se va encargado todo el tiempo de que tu recuerdo sea coherente con la nueva información que recibe.

La memoria es plástica porque se almacena en un medio plástico, el cerebro, y siempre antepondrá la coherencia a la veracidad”.

Y qué sucede en el organismo cuando vivimos una experiencia traumática:

“La experiencia traumática activa todas las alarmas. Tu corazón comienza a bombear sangre a más velocidad, tus pulmones hacen lo propio con el aire, se abren las compuertas de las reservas energéticas y los procesos a largo plazo ‒reproducción, digestión, regeneración celular o crecimiento‒ se ponen bajo mínimos.

Todo este proceso es orquestado por, principalmente, dos hormonas: el cortisol y testosterona (aunque también entran en juego la noradrenalina, prolactina o glucagón). Resulta que el cortisol está relacionado con la memoria.

Cuando sus niveles son muy elevados puede llevar al hipocampo, la parte del cerebro donde suceden los procesos que tienen que ver con la memoria, a meter la pata. Si esto ocurre, la probabilidad de que los sistemas del olvido, tan necesarios para nuestra salud mental, fallen, aumenta”.

Existen tres niveles de seguridad ante una fuerte tensión, y que el cerebro reacciona de manera distinta ante cada una.

“Ante una circunstancia tensa, lo primero que hacemos los mamíferos es recurrir a la interacción social, es decir, cuando hay situaciones insufribles buscamos el apoyo, la ayuda y la protección de nuestros semejantes.

Pero si la tensión persiste y la progresa a más grave, nuestro cerebro activa mecanismos de respuesta-huida y respondemos a nuestro agente tensor o nos refugiamos en algún lugar seguro.

Sin embargo, si eso falla, si no podemos escapar porque estamos retenidos o atrapados, entonces nos colapsamos, el organismo se preserva, bloqueándose, gastando el mínimo de energía posible para mantener la supervivencia.

Para sobrevivir a esta situación el sistema nervioso pone en marcha ese mecanismo de defensa que consiste en desconectarse completamente y entrar en una especie de parálisis o colapso”.

Lo mejor que podemos hacer tras vivir una experiencia traumática es “procesarla para poder integrarla y darle significado.

Esto permite convertirla en aprendizaje y que pase a formar parte del mundo de los recuerdos.

Alguna veces, hay episodios muy traumáticos que se repiten en las personas en forma de flashback, y en estos casos su “borrado” puede ser conveniente, sobre todo cuando lo sucedido es realmente insufrible”.

¿Se almacenan los recuerdos solamente en el cerebro, o son capaces de revivirlos otras partes de él?

De alguna manera podríamos decir que hay memoria en los músculos y tejidos del cuerpo, pues se pueden despertar memorias simplemente tocando partes del cuerpo, lo que no quiere decir que ahí haya un recuerdo propiamente dicho, como si se tratara de un cajón.

El nervio vago que pasa por fuera de la espina dorsal se encarga de la regulación emocional de los pulmones y del corazón, y forma parte del Sistema Nervioso Autónomo, con dos ramas: simpática y parasimpática.

Captamos la tensión en nuestras vísceras, se nos contraen las vísceras cuando hay que ponerse alerta por alguna causa mayor y esta información llega al cerebro para avisarnos. El 80% viaja de abajo arriba. Podríamos decir que tanto el corazón como otras vísceras nos ayudan a pensar”.

“Puedes borrar a una persona de tu mente, sacarla de tu corazón es otra cosa”

¿Encontrará algún día la ciencia la manera de lograrlo?

No lo sabemos, pero de momento la mejor prevención es vivir el presente y conocer cómo funciona tu mente y tu organismo.