remedios para el pie de atleta

Remedios para el pie de atleta

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Si alguna vez has sufrido el pie de atleta sabrás lo molesto que es. Te pica, se te escama la piel y te apetece cualquier cosa menos hablar de ello. No digas más. Hoy te traemos remedios para el pie de atleta. Sírvete.

Los hongos en las uñas, o la onicomicosis, es una complicación común del pie de atleta (athlete´s foot). Ambas enfermendades están causadas por el mismo tipo de hongos flamados dermatofitos, que prosperan en lugares húmedos y cálidos y viven en el tejido muerto de la piel. Estos hongos también causan la tiña y la tiña inguinal. El pie de atleta es una infección de la piel, mientras que la onicomicosis es una infección de la uña en sí. Un tercio de todas las personas que tienen pie de atleta también desarrollan onicomicosis, ya que el hongo se expande fácilmente de la piel entre los dedos de los pies a las uñas de los pies si la infección de la piel no es tratada.

Tanto el pie de atleta como la onicomicosis son contagiosos y pueden propagarse fácilmente en lugares como vestuarios, gimnasios, salones de belleza, piscinas y duchas comunitarias. El hongo también puede propagarse si se comparten artículos personales como toallas y ropa. Como su propio nombre indica, el pie de atleta afecta comúnmente a las personas que practican deporte. Los atletas también son particularmente susceptibles a la onicomicosis, ya que el calzado cálido y sudoroso proporciona el entorno perfecto para la vida de los hongos.

Los síntomas más comunes del pie de atleta son el agrietamiento, descamación y la piel escamosa en los laterales de los pies y en el área entre los dedos. A veces, la piel se pone rojiza y produce picazón, y una sensación de ardor o dolor punzante. Si la infección se expande hacia las uñas, puede notar una ligera decoloración en la esquina de la uña del pie, que luego se extiende hacia la base de la uña. Los síntomas de los hongos en las uñas son con frecuencia sutiles al principio pero, a medida que la infección avanza, las uñas se vuelven frágiles y se engrosan. Si se deja sin tratamiento, la infección puede hacer que la uña se suelte y que finalmente se caiga. Estas infecciones suelen ser indoloras al principio, pero pueden comenzar a causar molestias y dolor cuando la enfermedad comienza a progresar.

Remedios para el pie de atleta

Aloe vera: Un remedio natural consiste en untar los pies con aloe vera varias veces al día.

Vinagre y agua: Combinar medio litro de vinagre en dos litros de agua y luego introducir los pies en esta preparación la cual debe estar  muy atemperado. También resulta conveniente enjuagar con agua avinagrada las medias y los calcetines (una medida de vinagre de sidra de manzana por cinco de agua). Dejar en remojo en esta solución media hora antes de lavarlos. El vinagre también puede ayudarnos a desinfectar el baño, la bañera, la ducha y el lavabo, para evitar un nuevo contagio.

Yogur: Friccionar entre los dedos de los pies yogur natural, se deja puesto por 1 hora y después se enjuaga con agua.  Combinar este remedio de aplicación externa con el consumo de yogur puede reforzar la pronta sanación.

Cataplasma de ajo y llantén: Preparar una cataplasma a base de 1 diente de ajo y 1 cucharada de llantén fresco, una tirita o esparadrapo y aceite de almendras dulces.  En un mortero, se machaca el diente de ajo pelado con las hojas frescas de llantén. Luego se aplica una pequeña cantidad de esta mezcla directamente sobre la zona afectada y recúbrela con una tirita o un esparadrapo.  Se deja actuar durante una hora.  Por último, se lava cuidadosamente la piel y aplica el aceite de almendra dulces. En caso de no encontrar hojas frescas de llantén, se puede preparar una infusión con una puñado de hojas secas de esta planta y 1/2 taza de agua.

Sal y agua:  Remojar los pies en una solución salina en una proporción de dos cucharaditas de sal por cada medio litro de agua tibia.  Se debe tener los pies de 8 a 10 minutos sumergidos en el agua con sal. A continuación, se secan por 10 minutos Se venda el pie con una gasa, se pone una media y se duerme con él toda la noche. La solución salina ayuda a producir una atmósfera que no favorece la proliferación del hongo y también ayuda a disminuir la sudación excesiva. También vale el agua de mar.

Bicarbonato sódico: Añadir 1 cucharada de bicarbonato sódico a un poco de agua tibia y mezclar hasta formar una pasta. Con ella, frotar con suavidad la zona afectada, enjuagar después y secar con cuidado.

Jengibre: Colocar 30 gramos de jengibre en una taza de agua hirviendo. Dejar reposar por 5 minutos. Aplicar dos veces al día sobre el área afectada por el pie de atleta.

Árbol de té: Diluir 1 cucharadita de aceite de árbol del té por cada taza de agua tibia y luego aplicar, mediante una bolita de algodón, sobre la zona afectada.

Aceite de mirra y lavanda: Frotar, antes de dormir, las zonas enrojecidas que pican con aceite de mirra y lavanda

Salvia, agrimonia y vino: Mezclar 30 gramos de salvia, 30 gramos de agrimonia y dos tazas de vino blanco. Después hervir a fuego lento la preparacion en una cazuela por 5 minutos. Dejar enfriar y aplicar repetidamente sobre el pie afectado.

Zumo de cebolla: Aplicar dos veces al día zumo de cebolla.

Polvo de ajo y miel: Realizar una mezcla con 1 cucharada de polvo de ajo y otra de miel hasta lograr una pasta homogénea.  Aplicar en la zona afectada dejar por 20 minutos.  Luego enjuagar con agua y secar.

Vodka, canela y clavos: Mezclar 1/2 taza de vodka con 20 dientes de ajo, 1 cucharadita de canela molida y otra de clavos de olor molidos y colocar  en una botella de vidrio oscuro de cierre hermético. Tapar bien y dejar reposar durante dos semanas, sacudiendo la botella un día sí y un día no.

Botón de oro y tomillo:  Remojar los pies, una vez al día, en una infusión de botón de oro y tomillo en partes iguales.  Dejar por 5 minutos y luego enjuagar y secar.

Tomillo y manzanilla: Remojar, por 5 minutos, los pies en una  mezcla de partes iguales de tomillo y manzanilla.  Pasado ese tiempo, enjuagar y secar.

Infusión de trébol: Remojar los pies, por 5 minutos, en una infusión de trébol morado o rojo.

Aceite de romero y aceite de oliva: Aplicar un masaje suave entre los dedos de los pies con unas gotas de aceite esencial de romero diluidas en aceite de oliva

Bardana: Hervir 1 litro de agua en un cazo y retirar del fuego.  Luego, verter un puñado de bardana. Cubrir el cazo y dejar reposar por 5 minutos. Filtrar y lavar el área con esta infusión

Zumo de toronja y vinagre de manzana: Mezclar, a partes iguales, zumo de toronja y vinagre de manzana.  Empapar una bolita de algodón con esta preparación y aplicar sobre la zona afectada.

Semilla de pomelo: Aplicar extracto de semilla de pomelo (se puede adquirir en las farmacias botánicas o herbolarios)  mezclado con agua 2 veces diarias por 8 días seguidos.

Hojas de olivo: Tomar un puñado de hojas frescas de olivo y molerlas hasta obtener una pasta.  Luego, aplicar ésta de forma directa sobre el área afectada.  Cubrir con cinta adhesiva y dejar puesta por 30 minutos.  Enjuagar con agua tibia y después secar bien.  Efectuar este remedio hasta 3 veces al día.  Las hojas de olivo tienen virtudes antifúngicas que ayudan a eliminar este tipo de hongos.

Té negro: Colocar 3  bolsitas de té negro en medio litro de agua y hervir por 5 minutos.  Dejar que se refresque y colocar las bolsas directamentes sobre la zona afectada.  También puede realizar baños de pies por 30 minutos con el líquido resultante y, luego, secar bien.  Este remedio se puede efectuar 2 veces a la al día hasta que este hongo haya desaparecido. El té negro, con su ácido tánico, ayuda a reducir el exceso de humedad de los pies reduciendo así las posibilidades de supervivencia del hongo que causa el pie de atleta.