El intestino como órgano reflejo del cerebro
La diarrea es el aumento de la frecuencia de las deposiciones acompañada de una disminución de la consistencia de éstas. A veces pueden contener sangre y otros residuos. En función de la persona o de su estado físico ésta puede consistir en una patología leve y desaparecer en pocos días o durar un poco más.
El origen fisiológico más común suelen ser virus, como la gastroenteritis, o intoxicaciones alimentarias. En esta última categoría entrarían las intoxicaciones que se producen cuando comemos platos extraños en países extranjeros, no porque la comida esté en malas condiciones sino porque está llena de bacterias con las que nuestro cuerpo no está familiarizado e intenta combatir.
Diarrea: causas comunes y medicamentos
Además hay que tener en cuenta que los antibióticos, fármacos de quimioterapia y otros medicamentos pueden causar diarrea como efectos secundarios de los tratamientos para las distintas enfermedades en las que están indicados. En algunos casos podría estar relacionada con enfermedades inflamatorias del intestino, ansiedad o situaciones estresantes. A veces viene acompañado de vómitos, fiebre o dolor abdominal.
Los niños, bebés o personas muy mayores son grupos de riesgo puesto que en ellos la diarrea puede derivar en una enfermedad grave y su sistema inmunológico no es tan fuerte ni autónomo como el de los adultos. También tienen la desventaja de que no pueden «oír» lo que sus cuerpos les piden para curarse y deben confiar en lo que otras personas piensan que es recomendable para ellos.
Diarrea y el sentimiento de desmerecimiento
Un cuerpo dividido: de la traición a la responsabilidad y la armonía
Esta situación afecta profundamente a la autoestima debido al sentimiento de desmerecimiento. Tanto si se sufre de diarrea como de estreñimiento, la persona siente en su interior que no es capaz de controlar su propio cuerpo. En el estreñimiento, se vive un auténtico vértigo interno: es como si habitases un cuerpo que no está dispuesto a hacerte caso, como si te fracturases en dos; una parte de ti quiere y la otra simplemente no tiene la voluntad de obedecer. En la diarrea, la sensación es la de vivir con un cuerpo dispuesto a traicionarte en cualquier momento, provocando una inseguridad y una vergüenza que a menudo se sufren en silencio.
Sin embargo, la verdadera sanación comienza cuando nos damos cuenta de que estamos equivocados en ese concepto de «fractura». No hay dos, solo hay uno. Lo que sucede es que el cuerpo responde a unos malos cuidados acumulados. Cuando te responsabilizas de ese cuerpo, alimentándolo de forma adecuada, disciplinándole, negándole lo que le sienta mal y proveyéndole de lo que sí necesita, el problema se soluciona.
En ese momento, la sanación no solo sucede a nivel corporal, sino también emocional y mental. El desmerecimiento desaparece para dar paso al trío en armonía de nuevo: cuerpo, mente y emoción trabajando como uno solo.

diarrea
Diarrea: el significado emocional del rechazo
El significado emocional de esta enfermedad es la dificultad por parte del paciente para aceptar las cosas buenas que le ocurren. Cuando sufres de diarrea, el inconsciente cree que «eso» no es para él, que no se lo merece o que no le resulta útil. En lugar de aprovechar de la vida y sentirse feliz, se generan sentimientos de rechazo, culpa o miedo a no ser lo suficientemente bueno.
Esta actitud denota una baja autoestima alimentada por esa falta de control orgánico. El que sufre diarrea de forma recurrente no se siente dueño de su proceso vital y, por tanto, no puede disfrutar de las bendiciones que la vida le regala. Una persona que vive desde el desmerecimiento difícilmente será capaz de aceptar los sentimientos positivos de los que no se cree digna.
La autointoxicación y la sanación de los tres cuerpos
Es vital entender que cuando el sistema digestivo no funciona, el cuerpo puede entrar en un proceso de autointoxicación. Si no podemos deshacernos de las toxinas correctamente, estas terminan afectando al cerebro, lo que explica por qué muchos problemas mentales o emocionales tienen su raíz en un intestino intoxicado.
Los medicamentos convencionales a menudo solo producen más irritación intestinal porque intentan forzar el tránsito de manera agresiva. El error es que solo tratan al cuerpo físico, olvidando que somos un conjunto. La verdadera solución para la diarrea o el estreñimiento no es la fuerza, sino tratar a los tres cuerpos simultáneamente. Solo cuando alimentamos el físico con conciencia y sanamos el emocional con responsabilidad, logramos que el tránsito recupere su ritmo natural sin necesidad de agresiones externas.
Diarrea: la frustración de las expectativas externas
Cuando ponemos todas nuestras expectativas en que sean los demás quienes nos hagan sentir recomendables, acabamos siempre defraudados. Si la diarrea aparece en estos contextos, es una señal de que nadie más que nosotros es capaz de llenar las carencias de nuestro propio ser. Necesitamos recuperar el mando de nuestra salud y nuestras emociones para sanar ese desmerecimiento.
Para el tratamiento de la diarrea existen múltiples remedios. La medicina tradicional recomienda siempre averiguar el origen del malestar para elegir el tratamiento más recomendable. Cuando la causa es únicamente emocional, cualquier remedio servirá como cura temporal, pero la verdadera curación a largo plazo pasa por recuperar la seguridad en uno mismo.
La alimentación cotidiana: nuestra verdadera medicina
Muchas personas crecen pensando que el estreñimiento o la diarrea son condiciones «normales» porque sus padres también las padecían. Sin embargo, no heredamos la enfermedad, sino los hábitos. Si en una casa no se acostumbra a comer verdura o fibra, el cuerpo se vuelve perezoso y aparece la dolencia crónica.
La buena noticia es que el cuerpo es agradecido y tiene memoria. A veces, la solución es tan sencilla como disciplinarlo de forma natural. Por ejemplo, un vaso de zumo de naranja natural en ayunas puede ser suficiente para que el organismo aprenda a ir de forma fluida cada día. No se trata de usar remedios de forma puntual cuando el problema es grave, sino de entender que la alimentación cotidiana es lo que salva a la gente de padecer este tipo de dolencias. Disciplinar al cuerpo con lo que le damos de comer es la base para recuperar la armonía de nuestros tres cuerpos.
lo que si y lo que no:
| Caso | LO QUE NO (Evitar para no irritar/bloquear) | LO QUE SÍ (Para regular y sanar) |
| Diarrea | Lácteos, grasas saturadas, picantes y café. Evita el azúcar refinado, ya que alimenta a las bacterias que causan la fermentación. | Arroz blanco, zanahoria cocida y manzana rallada (oxidada). El agua de limón con una pizca de sal y bicarbonato ayuda a rehidratar. |
| Estreñimiento | Harinas blancas, arroz en exceso y alimentos procesados. No abuses del queso curado ni de las carnes rojas pesadas. | Fibra natural (fruta con piel, verduras verdes), semillas de lino en remojo y mucha agua. El aceite de oliva en ayunas es un gran aliado. |
Medicina natural para recuperar el equilibrio en caso agudos
Imaginemos que se nos ha concedido un premio y debemos dar un discurso. Es posible que la diarrea aparezca si pensamos que realmente no merecemos ese éxito o si el pánico a perder el control frente a los demás nos domina. Nuestros propios sentimientos de inferioridad nos impiden disfrutar del triunfo.
En el caso de que la diarrea tenga un origen toxicológico, es necesario primero digerir las toxinas usando remedios simples como:
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Pasta de nuez moscada con leche: 3 ó 4 pizcas de nuez moscada, 1 cucharadita de leche atemperada. La nuez moscada es sedante, por lo que no debe usarse en exceso. Es efectiva para cualquier tipo de diarrea.
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Zumo de granada: Útil sobre todo en niños. Solo cortará la diarrea cuando ya no haya toxinas en el cuerpo.
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Polvo de Triphala: Tostar en una sartén hasta un tono marrón claro y comer después de las comidas con ghee para estabilizar la diarrea.
Así que, en cualquier caso, paciencia y mucho amor (hacia ti mismo).
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Son buenos sus articulos
Clara Luz Arroyo
Es muy dificil conseguir esos ingredientes, excepto la canela y la leche. Que tal una loperamida?
Excelente 🙂
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