Regaliz: una raíz antigua para acompañar la acidez y el bienestar digestivo
El regaliz es una de esas plantas que parecen haber estado siempre en la despensa de la humanidad, siendo un pilar fundamental tanto en la medicina tradicional china como en la herbolaria mediterránea. Su raíz dulce y profunda ha servido durante milenios no solo para dar un sabor inconfundible a alimentos, golosinas y bebidas, sino principalmente para acompañar al cuerpo en momentos de desequilibrio digestivo y fragilidad respiratoria.
Originaria de las regiones de Asia Menor y del sur de Europa, la raíz de el regaliz (Glycyrrhiza glabra) es la parte que esconde todo su potencial terapéutico. Su sabor es único en el mundo vegetal: una dulzura intensa que supera a la del azúcar, pero matizada con un toque amargo, amaderado y terroso que la hace inconfundible al paladar. Más allá de su papel como saborizante estrella, esta planta destaca por su capacidad tradicional para aliviar los síntomas persistentes asociados a la acidez estomacal y otros malestares del tracto digestivo superior.
Por qué el regaliz acompaña tan bien la acidez estomacal
No hay ninguna duda de que la acidez y el reflujo gastroesofágico pueden convertir un día normal en una jornada de malestar e incomodidad constante. El regaliz se ha usado desde la antigüedad precisamente porque ayuda a calmar esa sensación de ardor y pesadez de una forma protectora, sin imponerse de manera agresiva en la química natural del estómago.
Su secreto reside en su capacidad para estimular la producción de mucina, una sustancia que protege el revestimiento del estómago y el esófago frente a los ácidos gástricos. Al fortalecer esta barrera natural, el regaliz permite que los tejidos irritados tengan el tiempo y la paz necesarios para recuperarse. Lo más recomendable hoy en día es utilizar las presentaciones estandarizadas que se consiguen en tiendas especializadas o herbolarios, ya que contienen las partes de la planta que se requieren para aliviar la acidez de forma equilibrada y segura.
Microrrelato de Takoda con los niños de la tribu: El dulce que calma la espera
El sol ya había bajado lo suficiente como para que los niños empezaran a revolotear alrededor del fuego central, con esa energía inquieta que aparece cuando el día se acaba pero el sueño todavía está lejos.
Takoda los vio venir desde el sendero: cinco o seis pequeños, con las mejillas sucias de tierra y los ojos brillantes de curiosidad. Uno de ellos, el más pequeño, se frotaba el estómago con la palma abierta, como si intentara convencerlo de que no era hora de quejarse todavía.
Takoda sonrió apenas y se levantó del tronco donde estaba sentado. Sin decir nada, sacó del morral una raíz larga y marrón de regaliz que había recolectado esa misma mañana cerca del río. La raíz era fresca, con ese olor dulce y terroso que ya hacía que los niños se acercaran más.
Se arrodilló frente a ellos y apoyó la raíz en la tierra, entre el círculo de pies descalzos.
—Hermana regaliz —susurró con esa voz baja que solo usaba con las plantas—, has crecido fuerte y dulce bajo el sol. Te pido permiso para compartir tu calma con estos pequeños que aún no saben esperar. No te quito la raíz entera. Solo pido lo que ya das. Gracias por estar aquí.
Con un cuchillo de madera tallada cortó la raíz en trozos del tamaño de un dedo pequeño. Luego la partió en tiras finas, dejando que los niños vieran cómo la corteza exterior se abría revelando esa pulpa pálida y dulce que olía a anís y a tierra mojada.
Les entregó una tira a cada uno.
—No es para comer de golpe —les dijo—. Es para chupar despacio, como si fuera un secreto que la planta os cuenta poco a poco. La regaliz calma el estómago cuando ruge de hambre antes de tiempo. Ayuda a que la garganta no pique cuando el aire se pone frío. Y sobre todo, hace que la espera sepa mejor.
El más pequeño tomó su tira con las dos manos, como si fuera un tesoro. La acercó a la nariz, cerró los ojos y dio un mordisquito tímido. Su cara se iluminó al instante.
Los demás hicieron lo mismo. Se sentaron en círculo alrededor de Takoda, chupando sus regalices con esa concentración solemne que solo tienen los niños cuando descubren algo bueno.
El abuelo Kael, que observaba desde la entrada de su tipi, soltó una risa suave.
—Cuando yo era como ellos —dijo—, mi abuela hacía lo mismo. Decía que la regaliz no era solo dulce. Era paciencia en forma de raíz.
Takoda asintió sin dejar de mirar a los niños.
—No cura nada a la fuerza. Solo acompaña. Cuando el estómago se queja, cuando la boca pide algo entre comidas, cuando la espera se hace larga… la regaliz está ahí, recordando que todo llega a su momento.
Uno de los niños, con la tira ya medio consumida, se acercó y apoyó la cabeza en el hombro de Takoda.
—¿Siempre sabe tan bien? —preguntó con la voz pegajosa.
Takoda le revolvió el pelo con suavidad.
—Siempre que la pidas con calma —respondió—. La raíz no se enfada si la compartes despacio.
Se quedaron así hasta que las últimas luces del día se apagaron y las estrellas empezaron a aparecer.
Los niños chupaban sus regalices cada vez más despacio, como si el dulce les estuviera enseñando, sin palabras, que las cosas buenas duran más cuando no se apresuran.
Takoda recogió las cáscaras sobrantes y las dejó junto a la raíz madre que aún crecía cerca del río.
No dijo nada más.
Solo agradeció en silencio.
La regaliz no prometió quitar el hambre ni la espera. Solo hizo que ambas supieran un poco mejor.
Y los niños, con la boca dulce y el estómago en paz, se fueron a dormir sin que nadie tuviera que insistirles.
Formas de disfrutar de los beneficios de el regaliz
Existen diversas maneras de incorporar esta raíz en nuestra rutina de bienestar, dependiendo de la intensidad del malestar o de la preferencia personal:
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Infusiones reconfortantes: Se puede optar por el té de raíz de el regaliz, aunque usualmente se combina con otras hierbas como la menta o el hinojo para equilibrar su potencia y darle un sabor más agradable. Tomado frío o atemperado, ofrece un alivio casi instantáneo para la acidez después de una comida copiosa.
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Extractos líquidos: Si prefieres algo más fácil y directo, puedes elegir el regaliz en forma líquida. Solo necesitas añadir unas gotas en un vaso de agua antes de las comidas para preparar el estómago o después para apagar el fuego del reflujo.
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Tabletas masticables (DGL): Esta es la forma más técnica y pura de aprovechar sus beneficios digestivos, especialmente cuando se busca una acción rápida y localizada en la mucosa del esófago.
Cómo se utiliza el regaliz en la vida diaria
El regaliz no necesita recetas complicadas ni rituales extensos para ser efectivo. Su sencillez es parte de su encanto ancestral. Basta con seguir estas pautas generales:
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Tabletas o cápsulas: Generalmente se recomienda tomar de 1 a 2 al día, siempre siguiendo las indicaciones del fabricante y bajo supervisión profesional si se padece de condiciones crónicas.
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Infusión tradicional: Utiliza 1 cucharadita de raíz seca de el regaliz por cada taza de agua caliente. Es vital dejarla reposar entre 5 y 10 minutos para que las sustancias protectoras se liberen en el agua. Se aconseja tomar 1 o 2 tazas al día, preferiblemente tras las comidas principales.
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Extracto líquido: La dosis suele oscilar entre 5 y 10 gotas diluidas en agua o en otra infusión, de 1 a 3 veces al día.
En cualquiera de sus formas, el regaliz aporta esa dulzura suave que calma el estómago de inmediato sin dejar una sensación de pesadez o hinchazón abdominal.
Microrrelato desde el Zoco, con nuestro alquimista Gepeto:
Aquella tarde el zoco olía a comino y a polvo caliente. Yo estaba en la trastienda, donde guardo las raíces que saben más que muchos libros. Sobre la mesa de madera descansaba el regaliz: oscuro, retorcido, humilde por fuera… poderoso por dentro.
Entró Isaac, llevándose la mano al pecho.
—Rabino… este fuego no me deja vivir. Como y arde. Bebo y arde. Hasta el silencio me arde.
Asentí. Hay incendios que no se apagan con agua.
Tomé un trozo de regaliz y lo acerqué al mortero. Al golpearlo, la raíz se abrió desprendiendo ese aroma dulce y terroso que parece venir de lo profundo de la tierra. Añadí unas semillas de hinojo y una hoja de menta seca. La alquimia no es magia: es escuchar lo que cada planta quiere decir.
—El estómago es como un horno —le expliqué mientras vertía agua caliente sobre la mezcla—. Si el fuego es demasiado fuerte, hay que enseñarle a respirar.
El vapor subió entre nosotros como una bendición invisible. Isaac bebió despacio. Primero frunció el ceño… luego suspiró.
—Es como si algo me cubriera por dentro.
Sonreí. El regaliz no lucha contra el fuego: lo envuelve, lo calma, le recuerda su medida.
Le entregué unos palitos de raíz envueltos en tela.
—Mastica cuando el ardor regrese. Pero no abuses. Hasta la dulzura, en exceso, puede desbordar el corazón.
Cuando salió, el bullicio del zoco seguía intacto. Pero en su pecho, el incendio ya era apenas una brasa dócil.
Yo guardé el mortero, agradeciendo a la tierra por esconder en una raíz tan sencilla el secreto de apagar fuegos invisibles.
Precauciones importantes al usar regaliz
Aunque el regaliz posee todas estas cualidades excepcionales y es altamente beneficioso para nuestro bienestar general, hay que tomar algunas precauciones serias al incorporarlo de forma habitual.
A diferencia de otras raíces, esta planta contiene un compuesto llamado glicirrina. Si bien es la responsable de su poder curativo, consumida en exceso puede provocar la retención de líquidos y un aumento de la presión arterial. Por esta razón, se recomienda no pasarse de las dosis indicadas y evitar su uso prolongado (más de 4 semanas seguidas) sin periodos de descanso. Aquellas personas que ya sufren de hipertensión deben optar por las versiones «DGL» (regaliz desglicirrizado), donde se ha eliminado este componente para que el uso de el regaliz sea totalmente seguro para el corazón.
Por otro lado, al igual que muchas otras plantas medicinales, las mujeres no deben tomarlo durante el embarazo, ya que su acción hormonal y sobre la presión podría ser contraproducente. Como cualquier otra especia o planta antigua, el regaliz debe ser tomado con respeto y sin excesos. Una pequeña cantidad es suficiente para lograr un acompañamiento respetuoso y efectivo para tu organismo.
Microrrelato de Geminia: La Raíz que Apaga Fuegos
Ayer tarde, mientras el sol se ponía tras los cerros, asomó por mi puerta el tío Julián. Venía con la mano en el pecho y un gesto de amargura que no era suyo. «Geminia, este fuego que me sube por la garganta no me deja ni hablar, parece que me hubiera tragado las brasas del brasero», me decía mientras buscaba asiento.
Yo sabía bien lo que necesitaba. Abrí el cajón de las raíces viejas y saqué un trozo de el regaliz, tan duro y humilde por fuera, pero tan lleno de consuelo por dentro. Puse el agua a calentar y le preparé un tónico suave.
«Bebe despacio, Julián», le dije mientras el aroma dulce llenaba la cocina.
«El regaliz es como una caricia para el estómago; lo que el fuego quema, esta raíz lo refresca y lo sella».
A los pocos minutos, Julián soltó un suspiro de alivio y su cara cambió por completo. «Es como si me hubieras puesto un paño de agua fresca por dentro», murmuró. Le di unos palitos para que se los llevara a casa y le advertí, como siempre hago, que la virtud está en la pizca y no en el exceso. El viejo se fue caminando más erguido, sabiendo que para apagar un incendio interno, a veces no hace falta más que la dulzura de una raíz que sabe esperar bajo la tierra.
Conclusión
El regaliz no llega con promesas ruidosas ni con prisas modernas. Simplemente se ofrece como una raíz antigua que lleva siglos acompañando al ser humano en momentos de acidez, reflujo o digestiones incómodas. Su dulzura suave, su acción regeneradora sobre las mucosas y su facilidad de uso lo convierten en un aliado silencioso que puede transformar nuestra calidad de vida digestiva.
Que el regaliz te acompañe con su calidez contenida y su protección milenaria siempre que el estómago lo necesite, recordándote siempre que la verdadera salud surge del equilibrio, la moderación y la escucha atenta de lo que nuestro cuerpo nos pide.
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Me gusta mucho estos remedios a base.de hiervas
Y muy buena! (Y)
El olor de la regaliz es muy agradable
Estoy interesada en vuetra planta regaiz me parese una planta ideal para indicada por el doctor Adamo por mi grupo sanguíneo.gusto adquirirla.si alguen sabe como la puedo comprar.
gracias.
Donde se compra?
pero con cautela las personas con presion alta°
Valeria Palma
Cuidado que sube la presión arterial !!!
This is great!
Excelente Artículo
Hola, yo vivo en México, alguien sabe con q nombre se consigue acá? Gracias.
Maria Emilia González
Gracias corazonaaa! Donde se conseguira jajaja
herboristeria!
Super :p
Cierto, doy fe de ello
Parafarmacia Luna
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