Guía para las Várices: Remedios y Hábitos Sanadores para tus Piernas
Las várices son venas inflamadas y retorcidas que se pueden ver bajo la superficie de la piel. Por lo general aparecen en las piernas, pero también pueden formarse en otras partes del cuerpo. Además de resultar antiestéticas, las varices pueden ocasionar diversos síntomas y dar lugar a muchas complicaciones como úlceras varicosas, hemorragias, trombosis de las venas varicosas o flebitis superficial.
Consejos naturales para corregir y aliviar los síntomas de las várices
La naturaleza cuenta con una gran variedad de elementos muy útiles para dar solución a varios problemas del cuerpo humano, entre ellos la pesadez de piernas. Aquí te presentamos los ingredientes más efectivos para tu botiquín sanador:
El poder del Aloe Vera (Sábila)
El cristal de sábila es uno de los recomendables ingredientes para tratar efectivamente las várices. Para aprovechar sus propiedades, debes conseguir este cristal y luego entibiarlo para aplicar en compresas sobre las zonas afectadas. Puedes dejar actuar estas compresas toda la noche y retirarlas al día siguiente para notar una piel más descansada.
Mascarilla de Vinagre, Zanahoria y Sábila
En una procesadora de alimentos, coloca vinagre de manzana, zanahoria y cristal de sábila y tritúralos hasta obtener una crema suave. Aplica esta mascarilla sobre las várices y déjala actuar por lo menos 30 minutos. Para retirarla de forma sanadora, tienes que usar bastante agua fría, lo cual activará también la contracción de las venas.
Ajo: Un aliado de la circulación
Otro de los ingredientes que no puede faltar en un tratamiento natural de las varices es el ajo. Este es fundamental ya que ayuda a desinflamar las venas y también saludable la circulación. Puedes consumirlo de forma tradicional con tu dieta o usarlo como pomada con etanol. Aplícala 4 veces a la semana para ver resultados.
Compresas de Vinagre de Manzana
Prepara unas efectivas compresas mojando un paño con vinagre de manzana y poniéndolo sobre las zonas afectadas. Déjalas reposar o, si prefieres, realiza un suave masaje con el paño con movimientos ascendentes (de abajo hacia arriba) para ayudar al retorno sanguíneo.
Baños de inmersión y técnicas de alivio
Finalmente encontramos un remedio muy sencillo y efectivo. Para prepararlo necesitarás una tina o un balde en el cual puedas sumergir las piernas.
Llena de agua el recipiente, agrégale sal marina y una taza completa de vinagre de manzana. Sumerge tus piernas en este agua por 20 minutos mientras las masajeas suavemente. Esta combinación ayuda a relajar los tejidos y a reducir la sensación de ardor.
Cómo prevenir la aparición de várices
Más vale prevenir que curar, por ello te aconsejamos que tengas en cuenta las siguientes recomendaciones para mantener la salud de tus venas:
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Control de posturas: Evita estar mucho tiempo de pie. Si no tienes más remedio por motivos de trabajo, cambia de postura y no dejes caer siempre el peso sobre la misma pierna.
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Temperatura adecuada: Evita las altas temperaturas sobre tus piernas, como la exposición solar excesiva, estufas demasiado pegadas al cuerpo o mantas eléctricas.
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Ropa y calzado: Evita pantalones demasiado estrechos y los tacones altos que no dejan libertad de movimiento a los talones y a los pies.
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Elevación de extremidades: Sentarse con las piernas (o al menos los pies) en alto es una buena manera de activar la circulación en sentido contrario.
Ejercicios diarios simples y efectivos
Mover tus piernas es vital. Las personas sedentarias tienen más posibilidades de sufrir este problema. Si en tu trabajo estás sentada muchas horas, dedica dos minutos cada media hora a mover los dedos de los pies, dobla y extiende las piernas, y ponte de puntas cada vez que puedas.
1. Elevaciones estratégicas
Te recomiendo que levantes tus piernas por diez o quince minutos todos los días, sobre todo en las noches. De ser posible, hazlo también al mediodía para recobrar fuerza y que en la noche tus piernas no estén tan lastimadas.
2. Caminata y deportes aeróbicos
La caminata es un ejercicio sanador que sin duda ayuda. Pero es importante usar zapatos adecuados; cambia los tacones por zapatillas cómodas y camina 15 o 20 minutos. La natación y el ciclismo también son perfectos para estas venas.
3. Movimientos de tijera y bicicleta
Eleva tus piernas y realiza movimientos de apertura (tijeras) o de pedaleo enérgico (bicicleta) por unos minutos. Esto no solo reduce las várices, sino que fortalece los músculos de las piernas y el abdomen bajo.
4. Flexión de dedos y rotación
Estira una de las piernas y comienza a rotarla en sentido de las manecillas del reloj, luego cambia el sentido. También puedes flexionar y estirar los dedos de los pies veinte veces por día para mantener la elasticidad venosa.
Técnicas complementarias: Yoga y Masajes
El descanso con Yoga
El yoga ayuda a aliviar la incomodidad de las varices. Prueba este sencillo ejercicio: acuéstate boca arriba, eleva tus pies hasta el asiento de una silla y respira lentamente por la nariz. Esto ayuda a que la fuerza de gravedad saque la sangre acumulada.
Masajes sanadores
Pon los pies más elevados que el resto del cuerpo y date un suave masaje con ligeros golpecitos desde el tobillo hacia el tronco. Nota importante: No te des masajes fuertes, ya que podrías perjudicar más las venas sensibles.
Dormir en alto
Coloca bloques o guías telefónicas debajo del colchón en la parte de los pies para dormir con las piernas elevadas. Si tienes problemas del corazón o trastornos de respiración, consulta antes a tu especialista.
Conclusión: El camino hacia unas piernas ligeras
En resumen, combatir las várices requiere un compromiso diario entre la alimentación, el uso de remedios naturales y, sobre todo, el movimiento. La naturaleza nos brinda herramientas como el aloe vera y el vinagre de manzana, pero es nuestra constancia con los ejercicios de elevación y caminata lo que realmente marcará la diferencia en nuestra salud venosa.
Consejos finales para el lector:
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Frío constante: Termina siempre tus duchas con un chorro de agua fría en las piernas, siempre de abajo hacia arriba.
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Hidratación: Bebe suficiente agua para mantener la sangre fluida y evitar la acumulación de toxinas.
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Escucha a tu cuerpo: Si notas cambios de color drásticos o dolor agudo, no dudes en consultar con un profesional para un diagnóstico personalizado de tu proceso sanador.
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