Bicarbonato, limón y vinagre
Limpiar el horno a la manera ecológica:
El horno es uno de los electrodomésticos que más utilizamos, pero también uno de los que más pereza nos da limpiar. A menudo, lo dejamos «para mañana» hasta que la grasa se acumula y se quema, provocando malos olores y humos cada vez que lo encendemos. Sin embargo, no hace falta recurrir a químicos agresivos ni vapores tóxicos que impregnan toda la casa. Hoy te enseñamos cómo limpiar el horno con productos naturales para dejarlo como nuevo sin poner en riesgo tu salud.
El mantenimiento diario: El mejor truco de limpieza
Lo ideal es realizar una limpieza rápida después de cada uso, cuando el horno todavía conserva un poco de calor (pero sin quemar). Un estropajo suave con un poco de detergente lavavajillas ecológico suele ser suficiente para eliminar las salpicaduras recientes. Pero como sabemos que el tiempo escasea, aquí tienes los métodos definitivos para una limpieza profunda cuando la grasa ya se ha instalado.
Método 1: Bicarbonato de sodio y vinagre (Limpieza profunda)
Este es el método «mágico» para hornos que llevan tiempo sin limpiarse. La reacción del bicarbonato con el vinagre desincrusta la grasa más difícil sin esfuerzo.
Elementos necesarios:
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Agua y un atomizador (spray).
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Bicarbonato de sodio.
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Vinagre blanco.
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Un cuenco pequeño y un trapo húmedo.
Paso a paso:
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Prepara la pasta: Mezcla unas cuantas cucharadas de bicarbonato con un poco de agua hasta obtener una pasta fácil de untar.
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Aplica y espera: Retira las rejillas y unta toda la superficie interior del horno con la pasta. Verás que el bicarbonato se vuelve marrón al absorber la suciedad. Deja que haga su magia durante al menos 12 horas (lo ideal es dejarlo toda la noche).
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Retira y pulveriza: Al día siguiente, retira el bicarbonato seco con un trapo húmedo. Si quedan restos blancos, pulveriza un poco de vinagre por encima; la efervescencia terminará de limpiar la superficie.
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Secado final: Pasa un trapo limpio y enciende el horno a unos 150°C durante 15 minutos para que se seque por completo.
Método 2: Limón y sal para eliminar olores y grasa leve
Si tu horno no está excesivamente sucio pero desprende mal olor, el limón es tu mejor aliado gracias a su poder desinfectante y desengrasante.
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Vapor de limón: Exprime el zumo de dos limones en una cacerola apta para horno e introdúcela dentro. Programa el horno a 250°C durante 30 minutos. El vapor ablandará la grasa de las paredes.
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Refuerzo con sal: Si hay manchas rebeldes, mezcla medio litro de agua con 250 gramos de sal. Extiende esta mezcla por las áreas con salpicaduras de comida, deja actuar 20 minutos y retira con una esponja. La sal actúa como un abrasivo suave que no raya el esmalte.
Cómo limpiar el cristal del horno sin rayarlo
La ventana del horno suele ser la parte que más se ensucia. Para que vuelva a ser transparente, aplica una pasta espesa de bicarbonato y agua sobre el cristal. Deja reposar solo 30 minutos y retira con un paño húmedo. El resultado es alucinante y sin necesidad de rascar con cuchillas.
Consejos adicionales para un horno impecable
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Las rejillas: Si no te caben en el fregadero para ponerlas a remojo, utiliza la bañera con agua caliente y un chorrito de vinagre. ¡Quedarán brillantes!
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Ventilación: Aunque usemos productos naturales, siempre es recomendable trabajar con la cocina bien ventilada para que el aire circule.
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Protección: No olvides usar guantes para proteger tus manos; aunque el bicarbonato y el limón son naturales, pueden resecar la piel después de un rato de limpieza.













Anna Marie Encarnacion
MUY bueno! Lo pondré en práctica GRACIAS Felicidades